viernes, 13 de enero de 2017

ARTURO CORCUERA: LA VERTIENTE IDEOLÓGICA. Por WINSTON ORRILLO.





“…un acento personal y una agudeza poco frecuente en el hallazgo del símbolo; así como también que el lenguaje compone una textura de muy sutiles asociaciones formales y semánticas, e incluso de elegante humorismo; todo lo que hace luz sobre un universo poético original, sin desmedro de la postura militante que Corcuera asume frente a la realidad.” ​​​​​​Alberto Escobar.

“Fábula del escarabajo” `Le huyen los saltamontes./ Las arañas detienen/ minúsculos talleres.// Las cigarras enmudecen/ mientras irradia sombras.// Burgués contaminado,/ escaravaro,/ escabizbajo,/ lleva un mundo en sus manos,/ maese escarabajo´ ​​​​​​A.C.


Uno de los malhablados, que medran por allí, cuestiona lo que él llama mi “súbito interés” por la poesía del autor de Noé Delirante. Pues a él le respondo, y para información general, doy el dato que, en la Sección Cultural, que dirigía el suscrito, en la fenecida revista Oiga, de hace 49 años ( Nº 284, del 2 de agosto de 1968) escribí un artículo “Arturo Corcuera, un poeta de clase que habla con desparpajo”, en el que aludía a su polémico y revelador libro Poesía de clase y analizaba no solo su contenido, sino que me detenía en su continente: el lenguaje, los mecanismos expresivos, que el poeta ha ido madurando obra tras obra.
Sin demostrar fatiga alguna, sino, más bien, logrando una maestría que, sumada a su permanente y buido sentido del humor, nos hace arribar a la pequeña obra maestra (Baladas de la piedra, del amor y de la muerte) que, por tercera vez –y esperamos sea la última- comentamos.
Recuerdo que, en lo que hemos señalado en párrafos anteriores, el poeta hace uso no sólo del humor desenfadado, que divierte, sino de aquel que desmitifica y nos permite ingresar –vía maestro manejo de la lengua- al meollo de lo criticable. Cito de memoria: “En general, le gustó mucho el descanso, al general…” lo cual es un bofetón (literario) a la miríada de gobiernos en los que los milicos han medrado…con poco trabajo y oneroso dispendio del erario (me permito, por cierto, corregir el craso error en el que incurren los que perpetran aquello del erario nacional.)
En fin, Corcuera desarrolla una obra literaria que, amén del maestro uso del universo literario, se halla comprometida….y ya sé cómo saltarán aquellos que, piensan y sostienen, desvergonzadamente, que el término “compromiso” es como una suerte de mala palabra, obsoleta de toda obsolescencia, con lo cual –fieles discípulos del equívoco Fukuyama- remachan aquello del fin de la historia, que debe traducirse como el fin de las ideologías… (claro, para que sólo medre la suya: la del capitalismo neoliberal o con cualquier súbito travestismo…. Mientras ellos gozan de becas, subvenciones y estancias muy bien pagadas en las metrópolis de moda, y, entre nosotros, medran en los suplementos culturales y lo mediático-basura).
Mas, la obra comprometida de nuestro gran poeta, no descuida un ápice su altísima calidad literaria, pero sabe asumir su militancia junto a las luchas, verbi gratia, de Nuestra América, y la suya se alínea con el Primer Territorio Libre en América, Cuba (un poema suyo dedicado a Fidel -es casi vox populi- constituye una de las preseas más esclarecidas en medio de los cientos de homenajes a quien –momentáneamente- acaba de dejarnos. La patria de Martí, “honrar, honra, ha condecorado reciente y muy justamente a A.C.). Asimismo, nuestro lirida ama y defiende a Nicaragua sandinista, al Estado plurinacional de Bolivia; a la República Bolivariana de Venezuela: a la del inmortal comandante Hugo Chávez y a la del Presidente-Obrero Nicolás Maduro, amenazado por el imperio norteamericano y sus adláteres; al Uruguay de Pepe Mujica (no al de ahora); al Ecuador de la Revolución Ciudadana, de Rafael Correa; al Brasil en el que atropellaron a Dilma; a la hermana Argentina, a la que hoy está desvalijando ese agente trasnacional apellidado Macri, señor de las cuentas off-shore… En fin, y en el mundo, ese ancho y vasto mundo, por cierto la Mater et Magistra, la entrañable URSS (de vacaciones by the moment), y la entonces República Popular de Bulgaria (y sus inolvidables Congresos Mundiales de Escritores en Defensa de la Paz Mundial: la patria del héroe nacional Jorge Dimitrov), y Rumanía y Polonia…
En nuestro doloroso país, Arturo es una de las primeras voces (en medio, en muchas oportunidades, de un mutismo atronador) que se alza para las protestas, para la defensa de los derechos de las mayorías, para la denuncia de los desaguisados y las traiciones ad usum. Nuestro poeta cree, férvidamente, en que solo la unidad de los sectores de izquierda y progresistas, será el arma para derrotar a la podredumbre enquistada en el Gobierno, tanto en el Parlamento como en el Palacio de Pizarro. Sólo bastaría citar sus defensas de la invicta memoria de Javier Heraud y de las luchas de Alejandro Romualdo y del compromiso de grandes bardos como Gustavo Valcárcel o Juan Gonzalo Rose o Mario Florián, entre varios otros mencionables.
Asimismo, es paradigmático su afecto y sus orientaciones a los poetas de las siguientes generaciones a los que invita a su dacha de la Avenida Santa Inés, en Chaclacayo que, seguramente, más temprano que tarde, será el vivo Museo de nuestro inabarcable poeta Daniel Arturo Corcuera Osores paradigma de “gallo de pelea” en la lirica y en la vida.
Y queremos terminar, es un decir, con la cita completa de un texto del libro que reseñamos (por III vez) y que es, precisamente, una muestra del estilo desmitificador (político) del bardo:
“Balada de los poderosos”
`Se disputan/ destrucción y muerte,/ lo arrasan todo./ El día que se vieron,/ cara a cara,/ torvos y luctuosos,/ codo a codo,/ se aliaron/ ojo a ojo:/ el ojo de la tormenta/ y el ojo del huracán´.


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